Con un conversatorio con cultoras de crochet de Putaendo dan inicio al proyecto Los Tejidos Nos Hablan

Más de 30 cultoras de la técnica de crochet de Putaendo participaron en el conversatorio que dio inicio al proyecto “Los tejidos nos hablan. Relatos del valle del Putaendo a través de la práctica tradicional del tejido a crochet”.

Las tejedoras llegaron con sus creaciones desde sectores como Las Coimas, Rinconada de Silva, Lo Vicuña, El Asiento, Quebrada Herrera, Putaendo e, incluso, desde San Felipe, hasta el Centro Cultural Estación Las Coimas, donde fueron recibidas por la coordinadora Joyce Ledger y el equipo de investigación. 

Ángela Herrera, académica de la Escuela de Diseño y coinvestigadora del proyecto cuenta que el principal objetivo de la iniciativa es “poner en valor este valioso saber arraigado como práctica en la zona de Aconcagua desde el siglo XIX a lo menos”. 

“En este primer encuentro se pudo profundizar en esta antigua práctica que alcanzó su máxima expresión en la década del 80 del siglo XX, cuando las tejedoras se organizaron en una cooperativa y sus finos productos adquirieron notoriedad, siendo reconocidos como un sello de la zona e, incluso, se exportaron fuera de Chile”, explicó. 

La académica indica que “lo oneroso de los insumos y la llegada masiva de productos aparentemente similares debido a la apertura de los mercados por los nuevos acuerdos comerciales, acabó con esa instancia de organización. Pero lo que distingue a los tejidos de aquella época es la fineza y, por el tipo y calidad del tejido, su durabilidad en el tiempo”. 

“Por eso, este proyecto busca perseverar la práctica y su desarrollo para las nuevas generaciones, realizando un catastro y fichas técnicas sobre los productos, habilitando vitrinas en el Centro Cultural Bernardo Parra de Putaendo para una exhibición permanente, a lo que se sumará la elaboración de un dossier impreso con los resultados del proyecto”, añadió. 

“En los diferentes relatos de las cultoras sobre sus respectivos aprendizajes, llamó la atención el ingenio de estas mujeres en sus inicios en condiciones de precariedad, instancia en que utilizaban espinas de cactus o rayos de ruedas de bicicletas como utensilios para la confección de los tejidos”, cuenta. 

La investigadora destacó que “en este primer encuentro se inició la fase de registro fotográfico de las tejedoras con los productos que elaboran, donde se pudo visualizar el sello personal de cada una de ellas en la elaboración de un finísimo tejido, entre los productos presentados se pudieron observar; colchas, manteles, fundas de cojín, visillos, vestuario, entre otros”.

El proyecto es financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes, ámbito regional de financiamiento, Convocatoria 2024, Folio 715697 y es dirigido por Marco López Aballay, gestor cultural de Putaendo y cuenta con la participación del Centro de Conservación de Textiles, Escuela de Diseño, Universidad de Valparaíso.